sábado, 18 de diciembre de 2010

MISOGINIA

El comportamiento de los misóginos (hombres necios que acusan a la mujer sin razón) tiene su origen en añejas prácticas culturales en las que agresión física y verbal son empleadas por los varones para conservar privilegios y liderazgo ante su contraparte femenina.
La misoginia -término definido como odio hacia las mujeres- ha ocasionado que, a causa del poder de los varones, ellas estén expuestas a violencia física, abuso sexual, degradación, trato injusto y humillante, así como discriminación legal y económica, situación que se alimenta con la creencia de la supuesta inferioridad femenina y supervaloración del dominio masculino, viéndose este último reforzado por factores como tradicionalismo, entorno familiar y medios de comunicación.
Hacia cualquier punto que miremos podemos encontrar múltiples actitudes de aversión y descalificación hacia las damas; por ejemplo, tenemos los comentarios de quienes cometieron abuso sexual: "Por qué se alarman tanto si nada más la violé"; mientras que los individuos que tocan a mujeres sin su aprobación afirman: "Ellas nos provocan por usar minifalda", así como aquellos que reflejan fanfarronería: "Ya tuvo relaciones sexuales conmigo". Esta megalomanía (es decir, creerse superior en demasía) masculina "puede entenderse como desesperada y falsa idea de sentirse mejor que las mujeres; igualmente, es frecuente que el odio hacia ellas se incremente cuando destacan por su inteligencia, razón por la que pretenden reafirmarles lo siguiente: ‘Tu misión es atenderme, así que obedéceme y calla'.
Cuando los hombres agreden verbalmente a sus iguales suelen hacer referencia a lo femenino, siendo común escuchar expresiones como "vieja", "marica", "joto", "mandilón", "rajón" o "puñal", lo cual se debe a que consideran que lo más humillante es pertenecer al sexo opuesto. Con ello, "en la conciencia profunda se trata de ratificar que lo menos deseable es ser mujer o parecerse a ellas
También podemos observar que cuando el varón desprecia lo femenino, de ninguna manera realiza labores que por costumbre se consideran "exclusivas" de ellas, como lavar trastes, preparar comida, limpiar la casa, tender la cama y/o cuidar a los hijos. "A ello responden que son ‘cosas de viejas', con lo cual quieren decir que se trata de actividades propias de seres a quienes consideran inferiores e indignos. Como vemos, la misoginia es el “CANCER” de las relaciones de paz e igualdad, y quienes la tienen arraigada ignoran que, para crecer como seres humanos, debemos admirar y valorar a nuestros semejantes, sin importar su género, y que es imposible disfrutar el amor, sexualidad y placer desde la opresión".